Sucede que el día de hoy me he levantado con una inquietud en mi cabeza.
He ido a la oficina, he atendido un sin numero de personas que arrastran consigo los problemas del día a día y me he empapado de ellos echando a mi espalda gran parte de su carga.
Sucede también que he salido de mi oficina antes de lo planeado y no me ha venido en gana atender cuestiones de política, ni dar asesorías en casa, ni atender mi celular, ni hacer tareas de maestría, ni ir al gimnasio, ni limpiar mi alcoba...
Hoy tuve la firme convicción de crear un blog y no es que antes no lo hubiera realizado -porque de hecho tengo por ahí alguno regado en Blogdiario de hace ya varios años cuando aun era estudiante universitaria pero que me ha sido imposible recordar la clave o el correo electrónico que proporcione para su creación-. Así que me decidí por crear un blog nuevo.
Lo mas difícil fue el nombre, ya que tengo gustos muy variados entre si:
Por un lado, me considero amante de la literatura en todas su variantes y formas, desde los clásicos de Alighieri, Shakespeare, Nietzsche y Goethe, hasta los mas comerciales como García Márquez, Cohelo, Dan Brown y Susane Collins. Por tanto, no deberá extrañarles que algún día mi mente confundida cite en algún mismo texto a Huxley y a J.K. Rowling. Pido comprensión a esta mente confundida que para los siete años no tenia literatura disponible en su hogar, teniendo que devorar desde alguna enciclopedia Larousse a la mismísima Biblia.
Por otra parte, soy amante de los negocios, de las estrategias de comercialización, del desarrollo de planes de negocios, de la administración, del marketing, de la estadística aplicada, la contabilidad, las finanzas, y todo aquello que estudie ámbitos relevantes para la creación o innovación de empresas y procesos.
Ambas pasiones se fusionan y me confunden sin atreverme siquiera a mencionar cual de las dos mantiene una mayor relevancia. Por ello mi blog se llama: "Entre versos y Ambiciones", ¿a quién se le ocurre una idea mejor?
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